Ya no trabajamos de sol a sol sino de zoom a zoom. Nos despertamos viendo el móvil y nos vamos a dormir viendo el móvil. Y entre lo uno y lo otro pasamos entre 8 y 12 horas frente a una pantalla. Se suponía que el trabajo posmoderno sería mas efectivo y que tendríamos a la tecnología a nuestro servicio para aliviarnos de las tareas y liberar algún tiempo en la agenda para pensar, reflexionar, idear, crear y transformar. Y parece que no fuera así, sino todo lo contrario. Pero la pandemia trastocó algunos planes y aceleró otros. Como resultado nació la Generación H, la generación Híbrida.

La vida híbrida que se venía incubando hace años se manifestó con todo su poder con la declaración del estado de emergencia y las cuarentenas obligatorias.

La actividad laboral se está exponiendo hoy en día a un “burn out” digital de proporciones épicas. 

“No me da la vida” dice un director general, “trabajamos más horas que un reloj” afirma con desánimo una gerente de ventas, “me he inventado reuniones en la agenda para poder tener tiempo”, dice otro. 

No puedo dar nombres, pero no son pocos los que ya hacen este tipo de reflexiones. 

La aceleración digital a la que nos condujo la pandemia primero y la cuarentena después, logró que mucha gente descubriera por primera vez las bondades de las herramientas digitales, pero en el camino muy pocos tuvieron en cuenta la importancia de asumir la digitalización con una perspectiva un poco más humana. 

“No somos máquinas, pero trabajamos como tales” reflexionaba el CEO de una compañía que lleva días sin ver a sus hijos, aunque habitan todos bajo el mismo techo.

El trabajo ante nuevos escenarios.

El trabajo remoto definitivamente ha tenido resultados mixtos. Por un lado, ha ofrecido  a muchos empleados mayor flexibilidad y ha aliviado la carga del cuidado de los niños y de los desplazamientos. Pero por otro lado, muchas personas extrañan la independencia de la vida en la oficina y fuera del hogar, y si bien algunos trabajadores han mejorado su rendimiento en un entorno remoto, otros han visto cómo su productividad decayó a causa de las múltiples distracciones domésticas.

Los empleadores también tienen sentimientos encontrados con respecto al trabajo a distancia. Si bien el trabajo remoto ahorra  mucho dinero al deshacerse del espacio físico de la oficina, también limita en cierto punto la colaboración y la producción comunitaria.

Aún así, varias empresas están haciendo planes para permitir que los empleados continúen trabajando en este nuevo formato, ya sea a tiempo completo o a tiempo parcial. Pero esas empresas podrían ser la excepción y no la norma.

Hay muchas personas que han sido contratadas por empresas a las que nunca han visitado físicamente, ni se han visto cara a cara con sus jefes ni con sus compañeros o colegas de trabajo, más que por zoom. 

¿Pero cómo se comparte y se construye una cultura y un espíritu de equipo a distancia?

El problema es que la cantidad de horas de trabajo y de conexión que dedicas a videoconferencias con equipos internos se restan a las horas dedicadas a  la creatividad, la productividad y la eficiencia. 

La virtualidad, tan veloz como eficiente, no ha contemplado sin embargo, aspectos básicos de la sociología y de la psicología. 

El encierro entre cuatro paredes no es nada, comparado al encierro entre pantallas. 

Agobiados, exhaustos, extenuados y ansiosos, por mencionar sólo algunos de los síntomas que ya están en la superficie y que resumen bastante bien, lo que la digitalización laboral ha generado en muchos de nosotros.

El liderazgo, la empatía y la cercanía del cara a cara sin cristales de por medio, parecen haberse desvanecido a la misma velocidad a la que se abrazó lo digital.

Un mundo cada vez más virtual, más digital y sobretodo más híbrido.

Y ahora descubrimos, gracias a nuevos estudios, que el rendimiento de muchos trabajadores no sólo no ha mejorado,!sino que empeoró en este entorno de trabajo “virtual, digital o híbrido”.

La productividad de quienes trabajan desde casa ha sido una preocupación general desde el inicio de la pandemia COVID-19. Algunos estudios han sugerido que trabajar desde casa disminuye la productividad, mientras que otros han llegado sin embargo, a la conclusión opuesta.

¿Y Entonces?

Sería recomendable aprovechar las experiencias vividas y poner en valor lo mejor que nos ha aportado la digitalización, pero a su vez, concientizarse de que las personas no son máquinas y que necesitan de sus espacios, así como la mente necesita también de sus ritmo.

Todo trabajo exige un ritmo, y parte de ese ritmo, son también los silencios; igual que en la música.Tener espacios diarios sin Zoom, Teams, Meet o WhastApp resulta esencial para trabajar mejor. 

Los resultados de estos meses de aprendizaje, probablemente, terminen llevando a muchas empresas y trabajadores a buscar nuevas combinaciones de trabajo presencial y a distancia. 

El modelo híbrido y la generación híbrida ya están entre nosotros y encontrar el balance ideal entre conexión y desconexión, depende de nosotros.

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1 Comment
  1. Franco Gennaro M.

    Totalmente de acuerdo con tu artículo! Creo que se requieren cambios luego en la maneras de hacer las cosas, nos fimos hacia el otro extremo. La vida con su sabiduría nos llevará al equilibrio, que yo creo, es donde surge el tema Híbrido.
    Gracias por compartir el artículo.

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