Pienso, luego mi algoritmo dice que existo

“Pienso, luego mi algoritmo dice que existo” es la versión beta, irónica y profundamente incómoda del “cogito, ergo sum” de Descartes. Si el filósofo francés buscaba una certeza interior —la de una conciencia que duda, piensa y se sabe existente—, hoy la sociedad parece haber externalizado esa certeza a un espejo opaco: el algoritmo. Ya no basta con pensar;…