El precio de acelerarlo todo
Vivimos apurados, pero no sabemos exactamente hacia dónde. Hemos confundido velocidad con progreso, respuesta con conexión, entrega con significado. En este mundo donde cada segundo cuenta —literalmente—, todo debe llegar antes de que lo deseemos, o ya es tarde. Por eso apretamos el botón. Una y otra vez. Incansablemente, incesantemente. La promesa de la inmediatez…



