La ansiedad tecnológica de la vida moderna
Hace dos semanas mi MacBook Pro empezó a fallar. Al principio fueron pequeñas cosas. Una pantalla que se quedaba pensando más de la cuenta. Un archivo que tardaba demasiado en abrir. Un reinicio inesperado. Nada especialmente grave por separado, pero cada fallo tenía un efecto acumulativo: me agobiaba un poco más. Pocos días después, mi…





