La Superliga Europea acaba de anunciarse y ya ha causado un terremoto en el mundo del fútbol

Florentino Pérez tiene 74 años, dirige una de las empresas más poderosas del mundo en su industria, es el Presidente del club más laureado del mundo, es multimillonario, y sin embargo, como si le sobrará tiempo, es ahora, también, la cara visible de una de las mayores revoluciones del fútbol europeo de los últimos 70 años.

Con lo tranquilo que podría estar disfrutando de todos sus logros, como toda mente inquieta, es ahora el flamante presidente de la Superliga Europea.

Los argumentos están muy en línea con el mundo de la empresa: el mundo ha cambiado, hay que cambiar. El modelo está agotado, hay que evolucionar. El público de mañana no está garantizado, hay que reaccionar. Los problemas se acentuarán sino se hace nada, hay que hacer.

En tiempos de paradigmas cambiantes, cualquier modificación al statu quo cae como agua fría, para algunos, y como agua de mayo para otros. No hay, ni habrá unanimidad con lo nuevo. En general, la reacción instintiva de las estructuras es rechazar lo nuevo. Y sin embargo, la evolución constante, el aprendizaje permanente, el cambio de mentalidad y los modelos innovadores deberían ser parte indivisible de esta nueva era.

La primera diferencia con los torneos tradicionales es que la Superliga, según lo proyectado, será «gobernada» por la quincena de clubes fundadores. El comunicado colectivo indica que el primer torneo será lanzado «lo más pronto posible».

Y a la caza de un público objetivo muy claro: los jóvenes que, según puntualizó Pérez, se han alejado de este deporte. “Hay muchos partidos de escasa calidad y ellos se van a otras plataformas. Los jóvenes prefieren entretenerse de otra manera, dicen que un partido se les hace muy largo. A lo mejor hay que acortarlos”, dejó caer.

El fútbol es una de las armas políticas más poderosas de este tiempo. Pero también un catalizador de cambio y un integrador social. El fútbol es mucho más que un deporte, es uno de los grandes fenómenos culturales de la época moderna. Y mientras para algunos sigue siendo una herramienta de poder e influencia, los hinchas queremos seguir creyendo en que todavía hay tiempo para el romanticismo, el sentido de pertenencia, el amor por la camiseta y el caño, el túnel, la gambeta, la chilena, la pared, la palomita, el abrazo de gol.

Tiempos nuevos demandan jugadas valientes. Acertadas o equivocadas, el tiempo dirá, pero lo que este tiempo pide a gritos es acción. Y aunque estés salvado, tengas más de 7 décadas y lo hayas ganado todo, en vez de eximirte de responsabilidad, la asumes, con valentía.

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