¿Quién nos puede ayudar a afrontar un futuro mejor? Estamos ante un grave problema: el imparable cambio climático está asolando el mundo y costando una fortuna. Los gobiernos no pueden, no saben o no quieren manejarlo. La respuesta a la pregunta del principio es, entonces, las empresas.

Pero siendo realistas, este esfuerzo debe ser compartido. Tanto por las administraciones públicas, como por el sector privado, la academia, los medios de comunicación y los ciudadanos.La pregunta que surge ante este desafío es: ¿qué pasos concretos tomarán el gobierno, las empresas y las persona para reducir las emisiones lo más rápido posible y ponernos en el camino hacia el cero neto (“Net Zero” en inglés)?

Si realmente queremos abordar la crisis climática, tanto a nivel personal como empresarial, en lugar de echarle la responsabilidad sólo a los políticos, lo que podríamos hacer es educar en la familia, los colegios, universidades y la empresa sobre energía limpia y sostenibilidad. A partir de allí  involucrarnos activamente y no como meros espectadores que piensan “el problema es de los otros”.

Lo importante a recordar es que los objetivos de cero emisiones netas significan poco sin un plan concreto para reducir las emisiones en esta década.

Muchas personas se están preguntando: ¿Qué significa cero emisiones netas?

‘Cero emisiones netas’ se refiere a lograr un equilibrio general entre las emisiones de gases de efecto invernadero producidas y las emisiones de gases de efecto invernadero extraídas de la atmósfera.

Llegar a cero neto significa que todavía podemos producir algunas emisiones, siempre que sean compensadas por procesos que reduzcan los gases de efecto invernadero que ya están en la atmósfera.

Es como una balanza. La producción de emisiones de gases de efecto invernadero inclina la balanza, y queremos volver a equilibrar esa balanza, lo que significa que no se pueden agregar más gases de efecto invernadero a la atmósfera en un año determinado de los que se eliminan.

Las empresas se comprometen con Net-Zero, pero solo una de cada cinco está lista para innovar las soluciones necesarias.

Dos tercios de las empresas en la encuesta de innovación global 2022 de Boston Consulting Group clasifican el clima y la sostenibilidad (C&S) como una prioridad corporativa principal, mientras que más de la mitad informan que son innovadores comprometidos con C&S, clasificando tanto la innovación como C&S entre sus tres principales prioridades.

Sin embargo, según BCG, solo una de cada cinco empresas está lista para actuar, lo que significa que han incorporado las prioridades de C&S en sus motores de innovación, han creado las capacidades que necesitan y están listas para desarrollar las innovaciones de productos, procesos y modelos de negocios que pueden ofrecer.

A medida que más empresas grandes anuncian compromisos de cero emisiones netas casi a diario, la brecha de preparación para la innovación entre el compromiso y la capacidad que surge de la investigación se convierte en un problema existencial.

Si bien muchas empresas hablan de sostenibilidad/sustentabilidad y se comprometen a cero emisiones netas, muy pocas de ellas realmente han hecho el trabajo de integrar las prioridades de C&S en sus motores de innovación y producir resultados tangibles.

Al mismo tiempo, los inversionistas, los reguladores, los clientes y los accionistas esperan que las grandes empresas y sus directores ejecutivos tomen la iniciativa para lograr un progreso real contra el calentamiento global.

Mejor que net zero, net positive.

Hacer lo correcto tiene beneficios. Las empresas tienen mucho que ganar si hacen lo correcto y contribuyen a resolver los problemas compartidos más grandes del mundo. Cada una a su escala y con sus recursos puede ayudar a mejorar nuestro presente.

Si bien hay muchas empresas que anuncian casi todos los días su compromiso con las emisiones cero de carbono, la brecha entre su compromiso y las capacidades reales de lograrlo se está convirtiendo en un problema.

En simultáneo hay otras que ya están elaborando planes para ir más allá del cero. Buscan el neto positivo, que no es otra cosa que no sólo neutralizar el impacto negativo, sino empezar a desarrollar uno positivo.

Las empresas «Net Positive» serán aquellas que mejoran el bienestar de todos a los que impactan y a todas las escalas: cada producto, servicio, cada operación, país y región y para todos los stakeholders, desde los empleados a los proveedores, desde las comunidades a los clientes. Con la mirada en las generaciones futuras y el propio planeta.

¿Qué más podemos hacer?

Plantar árboles, nuevos bosques, desarrollar tecnologías de extracción como la captura directa de aire, a la vez que ofrecer acceso a las start ups que trabajan en soluciones asequibles de energía limpia.

Y también, tener visión, liderazgo y compromiso desde la cabeza de la organización para lograr un éxito sostenible.
Aplicar una mentalidad financiera que comprenda cómo las acciones de sostenibilidad contribuyen directamente al valor comercial, ya sea a través de la generación de ingresos, el control de costos, la gestión de riesgos o la innovación.
Conectar los objetivos de sostenibilidad con la estrategia y colaborar estrechamente con clientes y proveedores.
Medir las emisiones de gases de efecto invernadero y los impactos resultantes, incluido el cambio climático (recopilación, análisis e interpretación de datos).

Los TOTEM liderando el cambio positivo.

Pero también, como escribía en mi libro TOTEM, debemos repensar qué es una empresa, cómo crece y se beneficia, cuál es su propósito y cómo impulsa el cambio, a mejor, en el mundo.

En TOTEM Branding tenemos muy claro que las palabras que no van seguidas de hechos no valen nada. Lo que transforma es la acción.

Por estas razones queremos difundir estas iniciativas que creemos son un paso importante para generar el cambio y la transformación que el mundo necesita. Se debe permitir la creación de un modelo de negocio que permita al mismo tiempo la obtención de beneficios y resolver problemas como los señalados, sin aumentar los que ya hay.

Generar oportunidades para la innovación, el ahorro y construir entre todos una cultura orientada a un propósito sostenible que sea más humana y conectada.
Hay muchas opciones para el cambio positivo. Nuestros líderes políticos, empresariales, académicos, sociales deben estar dispuestos, estar abiertos a nuevas ideas y nuevas formas de hacer las cosas.
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