
Casi nochebuena, casi navidad. Es tiempo de JOMO. Con los años he aprendido que la verdadera riqueza es el tiempo. Y en estas fechas lo recordamos con especial intensidad.
El JOMO, o Joy Of Missing Out, es la nueva droga silenciosa de Silicon Valley. Y, quizá, la próxima gran revolución en bienestar, no solo laboral, para 2026.
Mientras el mundo digital nos empuja al límite con la hiperconexión y el miedo constante a perderse algo (FOMO), surge JOMO como un acto de rebeldía consciente.
Es el placer profundo de elegir no estar en todas partes, de apagar notificaciones, desconectar y volver a lo esencial.
Como nos piden el cuerpo y el alma en estas fiestas.
La clave está en elegir; en saber elegir.
Es fascinante observar cómo CEOs y emprendedores líderes —los mismos que generan innovación tecnológica constante— ahora renuncian a sus startups o empresas, para cultivar tomates, criar gallinas o simplemente vivir en calma y conexión con la naturaleza.
Esto no es escapismo, sino un contra-movimiento que busca restaurar la armonía entre vida profesional y personal, entre productividad y plenitud.
JOMO cuestiona el paradigma dominante de trabajo, éxito y reconocimiento.
Propone que la verdadera riqueza está en la calidad del tiempo vivido, no en la cantidad de eventos a los que asistes o correos que respondes.
Celebrar la alegría de «perderse» es abrir espacio para la creatividad, para la reflexión, para el descanso auténtico y para las relaciones significativas.
Desde una mirada filosófica, JOMO es una invitación a la conciencia; y de la conciencia.
A diferenciar entre lo que realmente suma y lo que solo distrae.
En un ecosistema empresarial hipercompetitivo, cultivar esta alegría intencionada puede ser la clave para mantener un equipo motivado, saludable y alineado con un propósito mayor.
Así, mientras Silicon Valley explora la frontera de la inteligencia artificial y las tecnologías disruptivas, también descubre —irónicamente— que el poder supremo está en saber cuándo dejar ir, cuándo desconectar.
A veces, no siempre, el mejor crecimiento está en el arte de renunciar. De aprender a decir no. De elegir.
Bienvenido sea JOMO, que para 2026 promete no solo cambiar la manera de trabajar, sino la manera misma de habitar nuestras vidas.
Porque, al final, la verdadera riqueza es – y siempre será – el tiempo.
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La verdadera riqueza es el tiempo, ¿o las experiencias que vivimos en ese tiempo?
Creo que todos darían media vida por vivir más tiempo con ciertas personas.