Una crisis tan real como virtual.

Veníamos a mil por hora. Acelerados, ansiosos. Nos habíamos transformado en procrastinadores seriales. Consumíamos series sin parar, vivíamos la “vida loca” bailando “Despacito”, hundiendo nuestras cabezas en el universo digital. Acelerábamos sin freno, avanzando sin un destino claro. Y de pronto, como una locomotora del far west que frena en seco, oímos el grito agudo…

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Los hoteles, entre la humanización y la automatización la transformación digital y cultural.

En la era digital, la mayoría de los CEOs son procastinadores. Del latín pro (adelante) y crastinus (futuro). Aunque hoy, en español, procrastinar no es otra cosa que postergar. Es la inacción devenida en hábito, la acción de retrasar situaciones, actividades o decisiones que hay que enfrentar por otras menos relevantes y más agradables. De adelantarse al futuro…

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