
Gracias por estar acá, leyendome. En un océano infinito de opciones —textos, videos, audios, imágenes, notificaciones, lives, mensajes, alertas— que tú hayas elegido hacer una pausa y dedicarme unos minutos de tu vida es algo que no doy por sentado. Entre millones de alternativas, tu elección de leer es un acto íntimo, personal y, en estos tiempos, casi revolucionario. Porque leer exige algo que el consumo acelerado rara vez pide: atención plena. Y en un mundo que parece diseñado para fragmentarla, tú has decidido ofrecerla. Eso, créeme, vale oro… o más bien, vale vida.
Cuando me encuentro con amigos o colegas, descubro que la gran mayoría elige el consumo de videos cortos (Shorts, Reels, Stories, TikToks…) por sobre la lectura. Es comprensible. Son tiempos de consumo efímero, donde la gratificación instantánea es la moneda corriente. No digo que esté bien o mal; simplemente lo describo. El problemano es el formato, sino lo que dejamos de lado cuando no nos damos el tiempo de leer, pensar y conectar en profundidad.
A mí me gustan ambos mundos. El video tiene su magia, pero tanto bombardeo visual me agota. Prefiero el equilibrio: la ligereza del consumo rápido y la profundidad de la lectura pausada. Porque la lectura no es solo recibir información; es un encuentro entre tu mente, mis palabras y ese espacio invisible donde ambas se unen para crear algo nuevo.
Hace poco, en un post sobre la escritura en LinkedIn, pregunté a mi comunidad si preferían textos cortos o largos. La respuesta me sorprendió: una abrumadora mayoría dijo que prefería textos con valor, sin importar su extensión. Eso me confirmó que todavía hay sed de profundidad, aunque estemos rodeados de contenido superficial.
Y como hoy amanecí generoso, voy a regalarte dos cosas: una para quienes eligen leer y otra para quienes disfrutan más de los videos.
Para quienes leen, aquí algunos textos recientes: https://andystalman.com/escribiendo/
Para quienes prefieren videos, más de 300 shorts que harán que el tiempo no se pierda, sino que se gane: https://www.youtube.com/@AndyStalman
Lo maravilloso de todo esto es la libertad de elegir. De ver o de leer. De escuchar o de guardar silencio. De buscar lo rápido o sumergirse en lo profundo. Esa es la verdadera riqueza: no la que se mide en dinero, sino la que se acumula en forma de ideas, conexiones y experiencias.
Son tiempos apasionantes. Y en la diversidad de opciones encontramos no solo entretenimiento, sino también conocimiento, sentido y dirección.
Disfruten del contenido, pero más disfruten la vida, que la vida son dos días… y si pueden, elijan sábado y domingo.
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