
Me encantan los lunes. Y este es el primero de septiembre. Un mes más para muchos. Un mes menos para otros. Pero para quienes eligen vivir con propósito, es una nueva oportunidad de crear sentido. Con los años aprendes que el tiempo no es lo que pasa, es lo que haces con él
Faltan 121 días para que empiece el 2026. El tiempo no es algo que pasa. El tiempo es algo que hacemos. Lo construimos con decisiones, lo esculpimos con acciones, lo iluminamos con visión.
Anoche, me preguntaba un conocido qué edad tenía: “Tengo 55 años”, le respondí. Y él, sin dudar, me miró y me dijo: “No. No tenés 55; viviste 55. Pero tienes 20 o quizás 30 por delante…” (silencio)…
Intenté cambiar de tema, pero me dijo algo que me trajo de vuelta a la conversación: «Si tienes menos tiempo por delante que lo ya vivido, tu tiempo vale más. Y si ya viviste 55, tu experiencia también vale más.” Esa frase me atravesó.
Porque nos pasamos la vida midiendo los años como cifras… y se nos escapa lo esencial: el valor de lo vivido y el poder de lo que aún está por vivir.
Postergamos decisiones esperando el momento ideal.
Postergamos proyectos esperando tener todo resuelto.
Postergamos conversaciones esperando que el otro cambie.
Postergamos hasta la felicidad… como si fuera algo que se pueda archivar.
Y mientras tanto, y mientras posteamos en LinkedIn, la vida sucede.
El reloj no se detiene. El mundo gira, y girará, con o sin nosotros.
Por eso, hoy —este simple lunes de septiembre— quiero invitarte a una reflexión que no es cómoda, pero sí necesaria:
¿Qué estás haciendo con tu tiempo?
¿Estás llenándolo de ruido o de propósito?
¿De excusas o de decisiones?
Porque el tiempo no es oro, ni Bitcoin, ni dólares. El tiempo es vida.
Y vivir con sentido no debería esperar al próximo enero, ni al próximo lunes, ni a que “las condiciones ideales existan”.
Faltan 121 días para 2026. Pero lo importante no es cuántos días faltan. Lo importante es cómo voy (vas) a vivir cada uno de ellos.
Con miedo o con coraje.
Con rutina o con pasión.
Con prisa o con presencia.
No hace falta tener más tiempo, pensé. Hace falta hacer más con el tiempo que uno ya tiene… y que no sabe cuánto durará. Y no olvidar-me que el tiempo no es lo que pasa, es lo que hago con él.
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