Casi nadie se vio venir esta pandemia. Pero la pandemia está aquí. Y muchas personas me preguntan sobre el rol de los líderes de empresas en estas circunstancias. Una vez que los líderes reconocen una crisis como tal, pueden comenzar a organizar una respuesta. Pero no pueden responder cómo lo harían en una emergencia de rutina, siguiendo los planes que se habían elaborado de antemano. Casi ningún plan contemplaba una pandemia. Con la excepción de Wimbledon que durante los últimos 17 años estuvo pagando dos millones de libras por año para tener un seguro “anti pandemia”. Este 2020 no se jugará sobre la hierba del All England Lawn Tennis and Croquet Club, pero el seguro les pagará una suma que ronda los 140 millones de libras. El éxito nunca es un resultado de una sola persona.

Esta crisis se rige por la falta de familiaridad y la incertidumbre, las respuestas efectivas están siendo, en gran medida, improvisadas. Y vienen abarcando una amplia gama de acciones: no solo movimientos temporales (por ejemplo, instituir políticas de trabajo desde el hogar) sino también ajustes a los negocios en curso. Nuevas prácticas (como la adopción de nuevas herramientas para ayudar a la colaboración), que puede ser beneficioso mantener incluso después de que la crisis haya pasado.

Lo que los líderes parecen necesitar durante una crisis no es un plan de respuesta predefinido, sino comportamientos y una mentalidad que les impedirán reaccionar exageradamente a los desarrollos de hoy y les ayudarán a mirar hacia el futuro. Los comportamientos y mentalidades que son acompañados de acciones concretas hablan bien claro. Los equipos están mirando, las personas quieren y necesitan liderazgos valientes, inspiradores y que transmitan claridad con la verdad y el destino al que dirigirse. 

¿Qué le preocupa a los CEOs del mundo?

Hace justo cinco años esa era la pregunta que formulaba la consultora KPMG en su estudio Global CEO Outlook 2015. A partir de dicho estudio a más de 1.200 directores de las compañías más grandes del mundo los resultados reflejaban que el 74% de los consultados estaban preocupados por la entrada de nuevos actores que estaban transformando los modelos de negocios. 

¿Curiosamente? Las principales preocupaciones no estaban orientadas, por entonces, ni a la sostenibilidad, ni a la creación, captación y retención del talento, o a la responsabilidad social, o a los valores, sino al miedo a lo nuevo.

La llegada de jugadores como Airbnb, Uber o Netflix, por mencionar algunos, concentraban la atención de los altos ejecutivos de todo el mundo. Del total de encuestados siete de cada diez estaban preocupados por la vigencia que tendrán sus productos o servicios en los próximos tres años. 

¿Era noticia que en 2015 los CEOs descubrieran que las nuevas tecnologías estaban re-definiendo las cadenas de valor? 

Lo que sucede es que el futuro que se negaban a aceptar ya llegó. Y cada vez en más industrias crece significativamente la incertidumbre. Las nuevas tecnologías no son per se las que han provocado los cambios. Los mismos son el fruto de nuevas necesidades e inquietudes de una nueva realidad por parte de los clientes, las personas. 

Tanta disrupción tecnológica seguirá desvelando a la mayoría de los ejecutivos de todo el mundo. De hecho, allá por 2015, el 72% de los CEOs consultados manifestó preocupación por mantenerse al día con las nuevas tecnologías.

Casi nueve de cada diez estaban preocupados por la fidelidad de sus clientes.

Las cuatro principales preocupaciones planteadas por los directores generales en esta encuesta fueron: 

1 Los nuevos jugadores que disrumpen su modelo de negocio. 

2 Mantenerse al día con las nuevas tecnologías. 

3 La habilidad de los competidores para llevarse negocios fuera de su organización. 

4 La relevancia de los productos/servicios de su empresa en los próximos tres años. 

Construyendo un nuevo modelo.

No figuraban entre las principales preocupaciones aspectos esenciales del “nuevo mundo” como trabajar en desarrollar una nueva cultura organizacional, en empapar de innovación la organización o la captación y retención del talento, por contar con algunos de los pilares esenciales de las organizaciones de esta nueva era. 

El talento.

Mientras, se estimaba, antes de la pandemia, que el 75% de los empleados de las empresas a nivel global o no está involucrada, o no está comprometida, o no se siente parte. Por suerte hay algunas que si ya que “los líderes destacados hacen hasta lo imposible por elevar la autoestima de su personal. Si la gente cree en sí misma, es increíble lo que pueden lograr”, como afirmaba Sam Walton

Los CEOs, además, deberían haber abrazado la responsabilidad de trabajar para crear una sociedad nueva más solidaria y comprometida. Trabajar para crear un nuevo mundo corporativo, más humano. Para dar sentido a la existencia de su marca y dar sentido a la vida de la gente. 

Los seis pasos del CEO en medio de la pandemia.

En el libro  «BrandOffOn: El Branding del Futuro» puede leerse queno se puede descubrir un mundo nuevo usando mapas viejos. Se planteaban preguntas para ese nuevo mundo. «¿Qué importancia tienen la creatividad, la imaginación y la curiosidad en el ámbito laboral? ¿Hay que incentivar la exploración y el error? ¿Cómo se generan las grandes ideas que crean valor? Todas las empresas tiene la posibilidad de reinventarse y reorientarse… que su existencia tenga sentido las empresas son personas, las marcas son personas, los clientes son personas«.

Foco en empatía y los equipos: los líderes en una crisis se centran en la empatía primero, el negocio después. Si crees, como yo, en el potencial ilimitado del espíritu humano, comprenderás que solo haciendo que las personas estén seguras saldremos de esta crisis. Darle dinero a la gente será de gran ayuda, pero cuando las personas sienten una sensación de seguridad, confianza y empoderamiento, el crecimiento regresará.

Re pensar y actuar con velocidad: Un nuevo mundo demandará nuevas estrategias, un nuevo plan, nuevas formas de hacer y de corregir el curso en tiempo real. Los OKRs serán de gran ayuda. “Un buen líder lleva a las personas a donde quieren ir”, decía Rosalynn Carter, y agregaba, “un gran líder las lleva a donde no necesariamente quieren ir pero deben de estar.”

Escuchar: Estar atento a las ideas, las críticas, las soluciones, las oportunidades, escuchar incluso lo que preferiría no escuchar. Hablan menos, escuchan más. ¿Por qué? Porque la acción real está en primera línea. Los trabajadores de la salud, los equipos de ventas, los equipos de servicios, de logística, de seguridad, de mantenimiento, de limpieza: saben lo que está sucediendo. Si no los escuchamos, posiblemente no podamos tomar las decisiones correctas. En este momento, cada individuo con una historia tiene un mensaje importante. Los CEOs que han entendido la dimensión de esta crisis ya han creado canales para pedirles a sus líderes de recursos humanos, de ventas, de operaciones, de finanzas, de RSC que «escuchen a todos”. 

Comunicar: Continuamente hacia adentro y hacia fuera y de manera transparente y honesta. Diciendo lo que realmente está pasando. Esta es una crisis real, y todos lo sentimos. Los líderes fuertes nos dan la verdad «tal como es», no «como queremos que sea». Jack Welch nos enseñó esto cuando dijo: «los grandes líderes tratan con el mundo tal como es, no cómo queremos que sea».

Aprender haciendo: Nadie tenia experiencia en este tipo de situaciones. Aprender de la experiencia para aplicar en el futuro. Saben que los mensajes sin resultados no importan. Se centran, también, en los resultados, la rendición de cuentas y las competencias. Dan poder dentro de la organización a los expertos. Porque saben cómo movilizarse, empoderar y ejecutar. En un mundo donde la confianza lo es todo, queremos que los expertos nos muestren el camino. La edad en estos tiempos, podría ser un verdadero activo. 

Transformar: Aprendidas las lecciones no queda alternativa que transformar. No sólo digitalmente. La transformación puede alcanzar el modelo de negocio, la forma en que lo harás, el tipo de estrategia que será necesaria, inspirar para remover el miedo al cambio y en lugar de convencer, hacer participe al equipo de esta necesidad.

CEOs del siglo XXI que nos inspiran

La pandemia ha sacudido las estructuras de las empresas y es tiempo de valientes, de líderes con el coraje de transformar, sin miedo. El liderazgo que traiga, por fin, a la empresa a esta nueva era. Pero ahora, a medida que el coronavirus da la vuelta al mundo, son muchos CEOs los que han surgido como verdaderos líderes que brindan innovación real en tiempo real para enfrentar la pandemia. 

Estos líderes no esperan permiso para actuar, actúan. No hay tiempo para perder tiempo. Están aprovechando su imaginación junto con su experiencia como empresarios, innovadores y ejecutivos inspirados para generar respuestas audaces y poco convencionales. 

Estoy en contacto con líderes todos los días que me inspiran y motivan con su esperanza ilimitada y su accionar comprometido y consciente. Para ellos, el pánico y la duda son meras distracciones de la necesidad excepcional que la sociedad tiene de su inventiva. Han decidido desde el minuto uno plantar cara al desafío, ponerse al frente, asumiendo la realidad sin tapujos y mapeando el territorio presente y futuro de su empresa mientras navegan las turbulentas aguas de la pandemia.

En este momento, es la originalidad y la audacia  lo que guiará a sus empresas y organizaciones hacia un nuevo futuro. La creatividad es la luz que nos muestra lo que es posible, el combustible que impulsa el progreso, la belleza que nos hace humanos.”, como se oye en off en el último comercial de Apple. 

Tiempo de líderes. 

Siempre decimos en el seno de https://totembranding.com que el liderazgo no se platica, se practica. Porque el liderazgo es acción.

En el pasado el denominador común era el de tener una actitud reactiva no proactiva. Seguir, copiar, adaptarse, pero no liderar. Pero el tiempo nos ha demostrado que quienes son valientes y asumen riesgos cambiaron o transformaron lo que para muchos parecía imposible. Crear nuevos modelos, sostenibles, rentables, eficientes, relevantes y centrados en las personas. 

Superar el temor a lo desconocido es la gran frontera que tendrán que cruzar para entender que el verdadero capital del siglo XXI es la mejora  constante. El talento de las empresas es y seguirá siendo el activo más valioso, cuidarlo, motivarlo, incentivarlo, abrazarlo en esta tiempos convulsos es cuidarse.

Esta crisis brinda a los CEOs y CHROs la oportunidad de mostrar su liderazgo. Muchas ya lo están mostrando, inspirándonos y mostrando el camino. Nos recuerda que, sobre todo, los negocios tienen que ver con las personas. Sin un sentimiento de verdad, confianza y poder, las personas no pueden actuar. Con estas cosas, la gente nos sacará de esta crisis. El CEO sólo no podrá hacerlo, en las historias más exitosas, siempre hay un gran equipo a su lado.

autor
4 Comments
  1. Me alegra escuchar tus palabras. Aquí seguimos esperando esperan TOTEM. Gracias Andy.

  2. Ricardo Figueroa

    Imperdibles puntos de vista !, cuándo estará disponible el nuevo libro ?

    • Andy Stalman

      El 19 de Mayo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

borrar formularioEnviar