El día más largo del año, en el hemisferio norte, cae puntualmente cada veintiuno de junio. Quiso el destino, y la editorial, que en ese inicio del solsticio de verano naciera mi nuevo libro: HumanOffOn. Me gustan las carambolas del destino, cuando, sin querer se dan coincidencias impensadas, inesperadas. Ese mismo día el mundo celebró, además, el día de la música, del sol, y el día internacional del yoga. Habrá pocos días en que tantos aspectos que definen tanto a lo humano, coincidan.

Decía que el veintiuno de junio de 2016, nació HumanOffOn. Fueron 9 meses de embarazo, más el trabajo de preparto, más el parto. Mientras escribo estas palabras ya es un rozagante bebé de un día. El proceso de escritura de esta nueva obra fue un inesperado viaje hacia el conocimiento. Digo precisamente conocimiento como parte de aprendizaje, como componente esencial de los saltos hacia delante. Descubrí muchos aspectos del ser humano que hasta entonces no conocía. Aprendí sobre nuestros orígenes, sobre nuestra evolución, comprendí aspectos nuevos sobre lo que nos define. La inmersión en esta escritura me transportó, y digo transportó, a los confines del universo y a los pensamientos clásicos de hace dos mil años. Me llevó a la filosofía y al corazón de la tecnología. En las aulas pasé un buen rato para ponerme en los pies de los alumnos, pero también de los profesores. Aprendí el significado de la palabra trabajo y del impacto de la medicina genómica en nuestro cuerpo. Sumé conocimiento sobre el alma de los robots, sobre la relación hombre-máquina, abrí una puerta a la inteligencia artificial y a la exploración de lo que nos hace humanos.

Cuánto más conocía menos deseaba terminar de escribir. Tenía ansias de conocer más, de leer más, de preguntar más, de aprender más. El viaje a lo humano es infinito, apasionante, complejo, revelador y cada parada en el viaje abría una nueva ruta hacia otros destinos. Sentir la llama del fuego del descubrimiento me hizo sentir explorador, pionero, una especie de pseudo descubridor del ser humano, del mundo, de mi mismo. Me abracé a la sensación de avanzar en un nuevo plano, ese que me llevo a ver con claridad meridiana el equilibrio que intentamos hacer cada día entre el mundo offline y el online. Este aprendizaje a vivir entre dos mundos, que ya son uno.

Escribir un segundo libro te da ventajas. Ya aprendes a gestionar mejor el no tiempo; encuentras minutos donde no los hay, y descubres momentos donde no los había. Pero avanzas, una pagina un día, otra el siguiente, tres días sin letras y luego otra jornada en la que vomitas un capítulo completo. El proceso, decía, es enriquecedor, por momentos doloroso, en otros alucinante, la creación es un poco ese ying-yang donde conviven el miedo, la inseguridad y el dolor con la pasión, el compromiso y la responsabilidad. Da vértigo empezar a saber mas a comprender mas, a ver mejor a pensar con otra mirada, a observar con otra mente.

ElonMusk

Me dolieron los niños esclavos, la xenofobia enfermiza, la depresión como enfermedad de moda del siglo XXI. Me alegraron los avances en países en vías de desarrollo, la reducción de la pobreza y la voz que otorga internet a los sin voz. Tuve que releer y volver a releer los avances en los campos de la medicina, la ciencia, la biología y la inteligencia artificial. Me quedó grabada una frase de Nicholas Carr que decía que “el smartphone no exilia del aquí y del ahora”, pero también me marcaron frases sobre los maestros que dejan huella, que no solo enseñan o inspiran sino despiertan. La educación fue a lo largo de los veintisiete capítulos (curioso que el libro naciera un 21/6, 21+6=27) un aspecto aglutinador, común, esencial para poder comprender de donde venimos, donde estamos y hacia donde queremos ir.

HumanOffOn despertó una nueva conciencia en mi, me sacudió de la anestesia digital y me empujo a reflexiones tan necesarias como impostergables. Mientras lo urgente seguirá siendo urgente, lo importante necesita ocupar un espacio imprescindible en nuestra sociedad. Hagamos del no tiempo un espacio de pausa, de debate, un espacio para despertar, para reflexionar y sobretodo para hacer.

Escribir un libro es un acto de egoísmo temporal y de generosidad permanente. Es una buena metáfora sobre la vida.

Es probable que la vida sea mucho más que plantar un árbol o escribir un libro, pero tener un hijo nos demanda mayor responsabilidad con el presente y más compromiso con el futuro. El presente y el futuro nos necesitan a todos y a cada uno, desde ya, para que el viaje hacia lo humano este escrito entre todos y construido conjuntamente. No para que estemos juntos, sino para que hagamos algo juntos: para hacer del mundo un lugar mejor. Lo necesitamos.

 

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4 Comments
  1. Karim Mahuad Martens

    Recién terminé de leer Brandoffon, libro con el que quedé atrapado por la lucidez y fluidez para entender el momento real/virtual en el que vivimos integrados como humanidad, donde nuestros cerebros van tratando de adaptarse a las nuevas tecnologías y a como estas afectan a nuestro estado humano, nuestro estado antropológico. Desde mi hijo que me atribuye su destreza en los comandos del PS4 a que sólo lo «siente» ami padre, pensante, académico, pero que falleció hace 3 años sin lograr entender la dimensión estructural de su página de Facebook. Ahora quedó esperando con impaciencia la llegada de mi ejemplar de Human OffOn. Felicitaciones Andy y gracias por compartir tanta lucidez. KM2

    • Andy Stalman

      Gracias por tus comentarios Karim; cuantos mas seamos conscientes que estamos construyendo el futuro mas responsabilidad y compromiso depositaremos en ellos.

  2. Diana

    Ante tanto avance tecnológico invertir en lo humano es la única forma de permanecer.

    Me encanta leerte, gracias por compartir tanto.

  3. Meyli

    ¡Dónde o cómo puedo conseguir un ejemplar en Ecuador?

    Saludos!!

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