Hace 100 años, un joven llamado Wola se despedía para siempre de su Polonia natal. Europa dejaba atrás la primera gran guerra y un continente devastado y hambriento. Como si la primer guerra mundial no hubiese sido suficiente, en el año 1919 estalló la guerra polaco-soviética.

Wola, casi no había conocido lo que era la paz, lo que era tener un plato de comida tres veces al día, pero si tenía claro, que había una vida mejor.

Tras deambular por Europa, se subió a un barco, no se sabe con precisión si en Hamburgo o Marsella, y tras semanas de una travesía nada cómoda, pero llena de esperanza, llegó al puerto de Buenos Aires.

Se instaló en un edificio de inmigrantes en una zona de la ciudad de Buenos Aires y de allí una nueva mudanza al sur de Argentina, a un pueblo llamado Allen, en el que comenzó a trabajar en una tienda de ramos generales. Entre su Polonia natal y la Patagonia 13.313 kilometros de distancia. Supersticiosos abstenerse. Tras aclimatarse a un país en el que todo era diferente empezó a sentirse como en casa.Tras años de trabajo duro creó su primer tienda de ramos generales en Allen y la llamó “Tienda La Confianza”.

Su realidad iba mejorando año a año, no sin esfuerzo, mientras el mundo seguía siendo complejo, incierto, volátil y ambiguo. Pero él había decidido trabajar en su propio destino. Como cuando decidió dejar Polonia y atravesar el mundo hasta Argentina.

Por cierto, Wola no miraba para atrás, más bien usaba el pasado como trampolín, y no como sofá. Wola repetía que no debes cansarte de los cambios porque los cambios no se cansan nunca. También decía que no tenía sentido aferrarse a las cosas; que hay que aprender a disfrutar cuando las cosas están y no lamentarse cuando faltan. Te miraba fijo con esos ojazos celestes y te recordaba que todo viene y que todo va, como un día. 

Recuerdo que cada vez que lo veía el sonreía. Nunca fue rico, ni famoso, ni era una celebridad, pero siempre estaba contento, de corazón. Siempre sonreía. Era como si estuviese agradecido de todo lo bueno que consiguió, a pesar de los varios y duros golpes que la vida la dió. Aprendí de él que ser alegre es un hábito y que ser negativo es un hábito que cada uno tiene la opción de elegir. 

Su nombre, Wola, tiene dos significados, “valentía” y “voluntad”. Y claro que la voluntad, así como la valentía eran esenciales.

Cuando cayó el muro de Berlin y celebramos el final de la guerra fria, Wola cumplía 9 décadas de vida. Fue en ese tiempo en que nació un concepto muy de hoy: VUCA. Por aquel entonces en la Escuela de Guerra del Ejército de los Estados Unidos se creaba la expresión de VUCA una sigla que resume la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad de un escenario global, a la vez una combinación de cualidades que, en conjunto, caracterizan la naturaleza de algunas condiciones y situaciones de presente y de futuro.

Tuve la fortuna de estudiar Relaciones Internacionales en una época apasionante de nuestra historia. Mientras el fin de la guerra fría y de la caída del muro de Berlín ocurrían nosotros usábamos los periódicos para estudiar, ya que no había bibliografía actualizada. Los profesores se encontraban ante un mundo nuevo y para los alumnos lo nuevo era la norma. Recuerdo aquella era como un espacio de debate sobre lo que sucedía y hacia dónde iríamos. Los profesores nos recordaban el pasado del que veníamos y nosotros imaginábamos el futuro hacia el que queríamos ir.

Para las muchas organizaciones contemporáneas —desde el ejército hasta las empresas, desde las escuelas de negocios hasta los gobiernos— VUCA es un conjunto de aprendizajes y conocimientos acerca de anticipación, evolución e intervención. Por lo tanto, se relaciona con la forma en que los líderes y los responsables de tomar decisiones contemplan, analizan y resuelven para planificar, gestionar riesgos y resolver problemas o, idealmente, prevenirlos.

Hoy hablamos y mencionamos VUCA, creemos que el mundo de hoy es más incierto que nunca y nos golpeamos la cabeza contra la pared por vivir en esta coyuntura. Pero esta realidad es mil veces mejor que la de Wola. Cada vez que la incertidumbre crece me acuerdo de Wola, que con Valentía, con Agilidad, con Voluntad y con Alegría supo transformar un presente tremendamente desfavorable en un proyecto de vida enriquecedor. Hace 100 años las actitudes eran tan esenciales como ahora. 

Wola, comía como sino hubiese un mañana. Cuando nos pelaba la manzana, la cáscara quedaba tan fina y transparente como un papel de calcar. Y vivió agradecido más de 92 años hasta emprender un nuevo viaje un 18 de septiembre de hace 30 años.

El mundo ya no se enfrenta a los desafíos de la post guerra fría pero vale la pena entender cómo nos puede ayudar a pasar al siguiente nivel, tanto en el plano empresarial como organizacional o personal. A mi me toco un viaje inverso. De Buenos Aires a Barcelona primero y a Madrid después. Son 10.039 kilómetros, que no hice en barco, sino en avión, que no hice solo, sino con mi mujer y mi hijo mayor, un viaje en el que todavía no teníamos smartphones, ni WhatsApp, ni Facebook. Google cumplía 4 años. Wola me había enseñado que los viajes no son un destino. “Si no disfrutas el viaje, probablemente no disfrutes el destino. Por eso, asegúrate siempre de disfrutar de la compañía y terminarás disfrutando del viaje y del destino.” El viaje como metáfora de la vida y la vida como metáfora del viaje. 

Comenzar una nueva vida en otro país pone en evidencia tu carácter. A la esperanza y la ilusión se le suman los temores a lo nuevo y lo desconocido. Cualquier similitud con la vida que nos toca vivir no es mera coincidencia. El mundo es un escenario cada vez más incierto y complejo. Todos lo estamos viviendo en carne propia. Estamos en un nuevo escenario VUCA. Y el empezar de nuevo, cambiar la mirada y aferrarse a la valentía son imprescindibles.  

A comienzos de este siglo, cuando los desafíos se multiplicaban y mi realidad de complejizaba siempre pensaba en Wola que con Valentía, con Agilidad, con Voluntad y con Alegría superó la volatilidad, la incertidumbre, al ambigüedad y la complejidad de dos guerras mundiales, una guerra fría, una inmigración a la otra punta del planeta, por mencionar algunos. Una de las grandes contribuciones de Wola fue esta nueva expresión que os comparto y presento hoy: VAVA. Aprendí que para navegar estas alborotadas aguas del siglo XXI más relevante que un determinado conjunto de circunstancias, VUCA, es más relevante tener un conjunto de actitudes, VAVA. 

VUCA siempre hizo referencia al contexto y sus circunstancias mientras que el VAVA de Wola habla de las características y las actitudes personales. No de lo que sucedía fuera de uno, sino de aquello que desde dentro de uno ayudaba a lidiar con el afuera. VAVA no es una sigla, es una actitud, es un forma de mirar a la vida a los ojos, no sólo para superar escollos sino para crear oportunidades. Mi propuesta es compartirles hoy que VAVA no se dice, se hace.

Wola cruzó el océano de oeste a este a comienzos del siglo XX y a mi me tocó este viaje inverso a comienzos del siglo XXI.

He aprendido a planificar la incertidumbre. He conseguido remoldear mi mentalidad, regenerar mi proyecto profesional, reinventar la forma en que trabajo, reconectar con lo más esencial del ser humano.  Muchos de ustedes, imagino, están entre preocupados y angustiados ante un escenario ambiguo y complejo. Pero seguro que también muchos de ustedes está muy ilusionados y motivados ante un nuevo horizonte de esperanza.  

Nuestro escenario futuro seguirá siendo VUCA y el compromiso y el deber de cada uno con cada uno es poner en valor el VAVA que cada uno lleva adentro. Cada persona puede generar un impacto en la vida de los demás. Como el que Wola generó en mi y en tantas otras personas. Los invito a que dejemos atrás las excusas y abracemos sin miedo las oportunidades.El viaje de Wola, fue un viaje apasionante, no exento de problemas y dolores, pero en balance fue un viaje extraordinario.

Y cada vez que la incertidumbre crece me acuerdo de Wola, que con Valentía, con Agilidad, con Voluntad y con Alegría me enseñó tanto. Wola ya no está aquí pero me enseñó que para lidiar con un mundo VUCA necesitamos una actitud VAVA. 

Va, me decía, avanza, va, vamos, sin miedo, va que el futuro es de los valientes no de los cobardes. Va, va, de ir, de ser valientes, ágiles, voluntarioso y alegres. Como Wola, todos ustedes pueden marcar la diferencia y generar impacto, como Wola, que además de un gran maestro, fue sobretodo mi querido abuelo.

 

 

Nota: Todo lo que esta sucediendo este año nos tomó por sorpresa a todos. Por eso, más allá de las adversidades y nuevos retos, este 2020 merecía un TEDx que nos llevará hacia nuevos horizontes. TEDxLima 2020 está inspirado en ideas en busca de construir una mejor sociedad y un mejor futuro. Este año tuve la suerte de ser uno de los Speakers y con mucha emoción quería compartirles mi charla

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