Vivimos tiempos locuaces, cambiantes. Tiempos en los que algunas palabras intentan llevarse por delante el poder de la acción. Tiempos en los que la sociedad ha elegido canjear el derecho a conocer los hechos por la oportunidad de ver sus palabras en los escaparates digitales que recogen sus deseos de vacío insatisfecho. Es en ese debate entre verdad y post verdad (o posverdad), entre incertidumbre y estabilidad, entre lo viejo que no acaba de morir y lo nuevo que no termina de nacer, en que me encontré cara a cara con el futuro que hace años creía que tardaría más en llegar. Y en ese futuro la acción, lo verdaderamente transformador se llevó por delante al vacío de palabras que pretende buscar clics por encima del sentido, el propósito o el despertar de una consciencia transformadora.

Ese nuevo mundo al que nos dirigíamos ya llegó. El Branding no sólo no es ajeno a la coyuntura, sino que contribuye a crearla, a darle forma, contexto y contenido. El Branding crea, comunica, comparte, a partir de las personas, de la confianza, de la relevancia y del impacto en la sociedad. Las últimas semanas han sido intensas e interesantes para confirmar que muchas cosas nuevas que el Branding construía ya no están en las palabras sino en la acción. Mirando, escuchando, observando pude también contrastar que la Era Digital ya se modela, crece, evoluciona a partir del hacer de no pocas personas, empresas y organizaciones. Los discursos han cedido el testimonio a las acciones y la promesa de un futuro digital, innovador, creativo y humano puede palparse. Mirando la cara positiva del progreso, pero sin ignorar, los desafíos y trampas que lo nuevo también propone. Vayamos por partes.

¿Cómo, cuándo, dónde, quién?

En un encuentro con referentes de los Recursos Humanos, escuche que, aunque no lo reconozcan en público, odian el termino “recursos” humanos y que hace tiempo esta en la agenda cambiarlo por una denominación mas acorde con el siglo XXI. Es cuestión de meses que los “Departamentos de Recursos Humanos pasen a llamarse “del talento, “del equipo”, “de cultura” y otros etcéteras. En otro foro discutimos de manera intensa sobre el uso del automóvil en los próximos años. Lo que para unos era “lógico”, es decir, que si el 90 o 95% del tiempo tu coche no esta en uso porque no “rentabilizarlo” a través de uber o amazon u otras plataformas que te aporten un rendimiento económico. Para otros era completamente ilógico. ¿Quién dijo que mi coche aparcado no está en uso? El debate fue interesante, sobretodo por la pasión que sigue despertando el conducir, y el coche. Resulta edificante ver que se debaten cuestiones que afectan de verdad y que impactan de verdad en el tráfico, el medio ambiente, la sostenibilidad, las energías y tantos ámbitos más.

El siguiente debate fue sobre la educación, mucho jóvenes están a punto de comenzar los exámenes para ingresar a su vida universitaria. Unos, la mayoría, mencionaban que lo más importante a la hora de elegir carrera es la salida laboral. Unos pocos mencionaban que lo mas relevante era la realización de los jóvenes. Que estudien aquellas carreras que de verdad los emocionaban, o ilusionaban. Que la vida es demasiado corta para pensar siempre en términos de mercado. Los últimos dos encuentros no fueron menos interesantes, al contrario. Es curioso que se hable de salida laboral cuando la mayoría de los trabajos del futuro aún no se conocen ni existen. Lo único que se sabe hoy es que serán factores esenciales: la creatividad, la capacidad de comunicar, el poder resolver problemas complejos, las habilidades sociales, la gestión de personas (y de máquinas) y abrazar la diversidad. ¿Qué carrera o carreras preparan a los jóvenes pare ello?

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La mañana siguiente a la conversación sobre la educación, la estrella fue el contenido y la transformación de los medios y de las agencias de publicidad. Hablamos de la post verdad, del contenido que vive adaptándose a los nuevos usos y costumbres, de una televisión que sigue actuando y pensando para personas mayores y una nueva generación que consume lo que quiere cuando quiere y donde quiere en plataformas sociales. Por supuesto que no hay encuentro en que no te recomienden o te pidan recomendación sobre series para ver en Netflix. No sorprende que una marca que haya contribuido al ocio de las personas de una manera directa, personalizada y accesible, tenga tanto éxito. La ultima reunión del día fue sobre el mercado del lujo, y un nuevo debate que se cierne sobre lo que el lujo significa para aquellos que pueden pagarlo. ¿Es el lujo el tiempo? ¿Experiencias? ¿Servicio? ¿Cuál es el nuevo lujo? Quizás el lujo sea todo eso. ¿Qué llena a una persona que puede comparar todo lo material? ¿Cómo tienen que actuar las marcas en este nuevo escenario en que el lujo está más asociado a los intangibles que a los productos? Y si el verdadero lujo fuese el dar valor al tiempo en que se ayuda a construir un mundo mejor.

Pensar diferente, actuar diferente.

En pocos días, el talento, la auto conducción, la educación, el contenido y el lujo se entrelazaron. Inevitablemente, en esta Era Digital, todo está más conectado que nunca y lo estará cada día más. Lo que verdaderamente me apasiona es que todo aquello que pensábamos que pasaría en un futuro ya está pasando, nos esta pasando. O mejor dicho estamos haciendo que pase. Necesitábamos nuevas preguntas, nuevas ideas, nuevas soluciones para un tiempo nuevo. Seguramente haya muchos asuntos que disten de estar en su punto ideal, básicamente porque abrazar lo nuevo lleva su tiempo.

Curiosamente mientras trataba de recapitular sobre todo lo oído y aprendido, me llegaban por mail solicitudes de artículos sobre las marcas y la comunicación interna y externa; sobre el rol de los emprendedores y la innovación en el turismo del futuro, también cuestiones como nuevos desarrollos que ayuden a las personas a monetizar su tiempo en el agujero negro de internet. Y uno que me llamo la atención porque no me hablaba de tecnología sino de cultura. Es interesante como la cultura es afectada por las nuevas tecnologías y el debate se enriquece a partir de ello.

Resulta muy estimulante no tener que viajar a Nueva York, Vancouver o California para vivir el futuro en primera persona. Ciertamente en España hay muchísima gente sumamente preparada, talentosa, curiosa y creativa que está poniendo los cimientos de un presente diferente y un futuro muy esperanzador al partir del hacer.

Se pierde demasiado tiempo en hablar de lo que vende (escándalos, prensa rosa, amarilla, artículos que generen clics, ya ni siquiera de fútbol se puede leer, todo es sobre los árbitros, y los chimentos de mala calidad) y muy poco en lo que de verdad construye un país: el talento de sus ciudadanos, más allá de su edad, su origen, su sexo o su lugar de residencia. La mente, la creatividad, el talento, la valentía no entienden de etiquetas, de barreras ni de fronteras.

Según el Diccionario Oxford, el concepto post verdad fue elegido como palabra del año 2016 y hace referencia a “circunstancias en las que hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que lo que lo hacen los llamamientos a emociones y creencias personales”

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A grandes desafíos, grandes soluciones.

Pero soy optimista. Estas semanas fui mas que consciente de todo lo que tenemos que aprender como personas y como sociedad. Que estamos en un permanente viaje hacia el conocimiento y que cuanto mas abiertos nuestros ojos, nuestros oídos y nuestra mente, mejor. La post verdad es una moda que intenta describir una coyuntura puntual, pero que no trasciende porque se queda en ello. Coincidiremos en muchos puntos sobretodo en aquel en que lo que para uno es lógico para otro puede ser justamente lo contrario. Pero al menos, si generamos un debate constructivo, sobre el futuro que queremos construir, aunque pensemos diferente seguro el futuro se enriquecerá.

Mientras escribo estas palabras, hay Departamentos de Recursos Humanos que ya están cambiando su nombre y uber anuncia que en 2020 podremos pedir coches voladores, uno podría ser el suyo. Mientras la selectividad llena de ansiedad y nervios a miles de jóvenes cuando se gradúen dentro de 4 o 5 años verán decenas de nuevos trabajos que hoy no existen. Los medios tendrán que dejar de echarle la culpa a internet de todos sus males y hacer un profundo examen de conciencia del tipo de rol que quieren tener en la construcción de nuestro mañana. Y cuanto de verdad, noticias de mentira y post verdad construyen. Quizás seamos testigos del verdadero lujo: ver un país que invierte en los jóvenes, en su gente, en el talento de sus trabajadores, en la experiencia de los que están dando un paso al costado y sobretodo en la educación, la verdadera e ineludible apuesta de futuro. Que la era de la post verdad de lugar a la era del aprendizaje, de la creatividad al servicio del bien y del talento. El nuevo mundo al que nos dirigíamos ya llegó, ahora toca a políticos, empresarios, profesores, padres y también hijos estar a la altura del desafío. Y estoy convencido que lo están.

 

 

 

 

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